


Las tomas se han hecho con una E-P5 con un 135mm, a 1/1,6s @ f/5,6, ISO200, simulando viento trasero con un ventilador enchufado sobre la cámara y el trípode.
Y es que intuitivamente me ha parecido siempre de cajón, pero no me había puesto a hacer pruebas: salvo que estemos hablando de un entorno totalmente estable (para entendernos interiores o exteriores en ausencia total de viento), donde el estabilizador no tiene nada que aportar pero tampoco empeora nada en la práctica, por qué no iba a ser el estabilizador un buen aliado para compensar las vibraciones producidas por el viento o el propio entorno y mejorar la imagen?.
En conclusión: la máxima de "CON TRÍPODE EL ESTABILIZADOR SIEMPRE EN OFF" es falsa, haciéndose mucho más correcta "CON TRÍPODE EL ESTABILIZADOR SIEMPRE EN ON", y por extensión "EL ESTABILIZADOR SIEMPRE EN ON". Cuando el estabilizador tenga algo que aportar lo hará, y cuando no sea así no molestará en la práctica.
Salu2!