La verdad es que esa normativa propicia, más que el respeto a la naturaleza, una falta de honestidad por parte de los fabricantes queriendo aprovechar la coyuntura.
¿Si realmente fuera por algo ecológico, por qué fabricar entonces cargadores que cuestan 45 euros y encima sin cable

si ya se supone que con un cargador de móvil valdría? ¿En ese caso no sería más lógico y ecológico no fabricarlo, o bien que fuese voluntario renunciar al cargador de fábrica?
Además si cada aparato no lleva su cargador, eso imposibilita poder cargar varios aparatos a la vez, con la molestia que llevaría para el usuario el tener que esperar a que se cargue uno para cargar el otro. Imaginemos que sólo tenemos un cargador para cargar cuatro o cinco aparatos todos los días, por ejemplo, el móvil, la cámara, lámparas LED, cepillos eléctricos de dientes...Estaríamos apañados en ese caso.
Me da que estas normativas favorecen más a los fabricantes que a la naturaleza y a los usuarios.
Un saludo.