La tendencia hacia las suscripciones es devastadora para los que somos simples aficionados. Por ejemplo, para escándalo de muchos, Ulysses, un programa de escritura, también se ha pasado a suscripción dejándonos de lado a los usuarios que habíamos pagado por la licencia peropetua, que ya sabemos que no evolucionará ¡Un simple editor de textos con cuatro funciones extra y hay que pagarlo todos los meses!
Y el caso es que estoy suscrito al Office en casa...
